En X (antes Twitter), LinkedIn, Instagram y YouTube no se habla de otra cosa, un producto con un logo tan bonito como lo es su potencia.
Un sistema de código abierto que permite a cualquiera poder crear su propio grupo de agentes de IA que trabajan en paralelo para producir un resultado final.
Si nunca habéis oído hablar de ello imaginad un Tamagochi pero en Whatsapp, tú escribes a tu equipo de agentes y ellos ejecutan? ¿Qué ejecutan? ¡LITERALMENTE CUALQUIER COSA QUE PUEDAS PENSAR!
¿No te apetece llamar al restaurante? ¡La IA se encarga!
¿No sabes qué comer? ¡La IA puede ver cómo has dormido, qué has comido los días anteriores, cuánto has entrenado y sugerirte el mejor plato!
¿No sabes dónde ir de vacaciones? ¡La IA te sugiere varios destinos, encuentra los mejores precios y llama a los alojamientos por ti.
¿Cómo funciona una diablura de ese tipo?
El concepto en la base es tan simple como genial y se basa en las habilidades, pero ¿qué son estas habilidades?
Imaginad la IA como un hombre primitivo, que no sabe usar las herramientas y para poder sobrevivir se ve obligado a aprender a usar el pedernal para calentarse. Del mismo modo, un agente de IA debe entender cómo apañárselas para poder satisfacer tus necesidades.
Puedes enseñar a OpenClaw a leer una factura tuya extremadamente compleja e introducirla en tu sistema de contabilidad. Puedes hacer que te recuerde el cumpleaños de tu esposa y, de manera proactiva, reserve la cena en el restaurante.
Todo muy bien, pero ¿dónde está la trampa?
Los principales problemas que presenta OpenClaw son dos, pero decisivamente importantes:
A) La seguridad no está garantizada, el sistema en el que se instala OpenClaw es completamente controlable por la IA y, si no se configura correctamente, es posible que la IA empiece a realizar operaciones como compras en nuestro lugar (no estoy bromeando, ha pasado de verdad).
B) La facilidad de uso: OpenClaw es como un lienzo en blanco, disponer (potencialmente) de cualquier tipo de capacidad es un recurso que un conocido anuncio definiría como priceless. Pero, del mismo modo, no es algo sencillo, contar con una capacidad para poder controlar la IA y hacer que haga exactamente lo que queremos no es trivial y a menudo requiere conocimientos específicos.
¿Qué hacer si quieres tener a tu disposición un sistema potente (casi) como OpenClaw pero sin líos?
La solución existe y es 100% made in Italy, se llama Keplero, el asistente de IA más avanzado que puedes utilizar para hacer despegar tu empresa.
Keplero está configurado por módulos, ¿quieres que llame a tus leads? ¿Que gestione tus citas? ¿Que recupere a los clientes que han abandonado el carrito? Keplero es la solución que estás buscando.
La mejor parte es que nunca estarás solo durante la configuración de tu asistente virtual, pero habrá un ingeniero de IA que te acompañará para asegurarse de que tu asistente no compre el último par de Dunk mientras estás durmiendo plácidamente.



